El desacierto del Madrid con Cristiano

Por en abril 19, 2018

Cristiano remata de cabeza por encima de Kepa

El otro día fue el penalti más largo del mundo que realmente acabó, aunque no lo parezca, con el golpeo de Cristiano Ronaldo a la mismísima escuadra. Ante el Athletic un taconazo burló las manos de santo de Kepa. En el derbi, remató un balón llovido desde la estratosfera para batir a otro gigante, Oblak. Antes fue la chilena, algo que ya se tatúan en la cabeza los hinchas. La cuenta goleadora se eleva a 12 partidos consecutivos marcando, su mejor racha en el Real Madrid, el club que hace poco estaba pensando en el fichaje de Neymar como si le sobrara la leyenda. Quizá el delantero portugués fuera un estorbo en un álbum de cromos desgastado por la abrumadora presencia de lo irrepetible.

El Madrid no debe leer muchos cómics. Superman acaba de cumplir 80 años, pero el club se planteó mandar al imserso a su último superhéroe, que tiene 33, en esos tiempos en los que Cristiano, debilitado en lo anímico por la anemia de gol y la falta de cariño institucional, no daba ni una mientras leía en los periódicos que Neymar era el siguiente ídolo de la Marvel, que para la estrella brasileña si había cariño y un buen puñado de euros, nada más y nada menos que 200 millones en caja.

El Madrid ni tuvo tacto, suspirando por Neymar cuando Cristiano no daba ni una, ni memoria a corto plazo, como Dory.

El Madrid no tuvo memoria. Fue Dory. Olvidó lo inolvidable, lo que había ocurrido hace muy poco. No se fijó en el magnífico rendimiento de la temporada anterior para sacar sus conclusiones al respecto de lo que podía dar el nuevo Cristiano. Y se propuso de manera temeraria anticipar algo que sólo desean los enemigos del delantero portugués, su decadencia, lo que no termina de llegar. El sueño del Barça. Al jugador más decisivo de la competición más exigente del mundo, la Champions, le negó la mejora contractual que ahora persigue con ahínco. A buenas horas.

Los mayores siempre dicen que las instituciones están por encima de los jugadores. Es cierto. Pero Cristiano se ha ganado el derecho a ser una excepción. Piensen en lo que hubiese sido el Madrid sin él todos estos años. En lo que es hoy por hoy. En lo que será cuando no esté. Por eso mismo, el club debería haberse saltado las reglas y el orgullo. Con gente así, como Messi, se tragan sapos y culebras. Pero el Madrid ha patinado. Y su estrategia con Ronaldo ha sido tan torpe que ahora va a tener que emplearse a fondo para retener al mito que viste de blanco, al propio Cristiano. Ahora le tiene que convencer de que su amor es verdadero, en la salud y en la enfermedad. Ahora tendrá que sudar sangre para que Ronaldo se quede.

 

 

Fuente: www.marca.com


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