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Para los miembros de una familia residente en el estado de Massachusetts la suerte parece ser un normal componente más de su hogar, ya que en los últimos dos años se hicieron acreedores de más de 440.000 dólares en premios de loteria, principalmente
22/07/2014

El agente de seguros Robert Brudnick cobró 140 boletos ganadores de la lotería de Massachusetts por valor de al menos 1.000 dólares cada uno. Su hija Ashley de 25 años de edad, acumuló otras 100 victorias, y su hijo Nathan de 23 años de edad, otros 99, totalizando más de U$s 440.000 en premios.

Pero los funcionarios de la lotería y los estadísticos dudan de que cualquier familia pueda ser tan afortunada. Las probabilidades de ganar por lo menos U$s 1.000 de uno de los juegos del valor de 5 dólares de la lotería es de 1 en 5.300. La fortuna de la familia Brudnick superó esas probabilidades porque en promedio resultó ganar cada dos días, durante dos años consecutivos.

"No parece muy probable que sea solo por azar", dijo Jeffrey Rosenthal, estadístico de la Universidad de Toronto y autor del libro "Struck by Lightning: El Mundo Curioso de probabilidades". Probablemente alguien tendría que gastar millones de dólares en boletos -miles de dólares al día-, para ganar tan a menudo. "Me parece inconcebible" .

Los funcionarios de la lotería sospechan que los Brudnick forman parte de los denominados "ten percenters", es decir aquellas personas que cobran los premios de otros ganadores que no quieren presentarse personalmente a las oficinas de la lotería (generalmente requerido por premios superiores a U$s 600). A cambio, se estima que por el servicio cobran un 10% del premio como comisión.

"Sólo podemos sospechar que están cobrando los boletos de otras personas", dijo la directora de la lotería, Beth Bresnahan. "Las probabilidades" de ganar a menudo "no están a su favor".

Los funcionarios de lotería hace tiempo que creen que algunas personas pueden estar utilizando intermediarios para cobrar los premios, sacando provecho de esta forma para evadir impuestos, cuotas de manutención de hijos, u otras deudas.

Asimismo aseguraron que es muy difícil probar que esos "cobradores" están violando alguna ley. Y han hecho pocos progresos en desalentar el cobro de grandes cantidades de billetes, desde que la primera práctica de este "negocio" se conoció hace 15 años atrás.

En 1999, el auditor del estado A. Joseph DeNucci, emitió un hallazgo de una auditoría en el que algunos ganadores aparecían utilizando nombres falsos, números falsos de las seguridad social, o intermediarios para evadir impuestos y otras obligaciones.

Los 10 más frecuentes ganadores cobraron 842 billetes ganadores por valor de U$s 1,8 millones en 1998. Incluso se recuerda el caso de un frecuente ganador, Clarence Jones, que cobró 319 premios en un solo año. Este residente de la ciudad de Lynn de 76 años, cobró más de 1.300 tickets el pasado año cuadruplicando la cifra de cobros del 1998. En la última década cobró premios por casi 22 millones de dólares, con más de 12.000 billetes ganadores.

Esta práctica parece haber crecido desde entonces. El año pasado, los 10 más frecuentes ganadores cobraron cuatro veces más el número de billetes, y reclamaron tres veces más dinero de los premios, de como lo hicieron hace 15 años.

"No hemos llegado a una solución", reconoció Bresnahan, la directora de la lotería.

Los funcionarios de la lotería dijeron que el organismo está obligado a pagar los premios a cualquiera que tenga el billete ganador. En muchos casos no pueden probar que esos billetes fueron comprados por otras personas, porque no pueden rastrear el proceso de compra. Y no es contrario a la ley regalar a alguien un billete de lotería, a menos que haya participación en fraude fiscal o evasión impositiva.

La lotería retiene una parte de los premios más grandes para impuestos; 5% de los premios mayores de U$s 600 por impuestos estatales, además de otro 25% por impuestos federales en boletos premiados con U$s 5.000 o más. Sin embargo, algunos ganadores presentan instancias de reembolso para rehacerse de esos importes.

Por ejemplo Jones, el más activo de estos "cobradores", recibió pequeños reembolsos estatales y federales, de acuerdo a los documentos de un caso judicial impositivo resuelto hace tres años.

En ese momento, Jones argumentó que él era un jugador profesional, que gastó millones de dólares en billetes de lotería y otros juegos durnate muchos años, casi compensando totalmente sus ganancias. Jones insistió en que tenía cajas llenas de billetes viejos y registros que lo prueban. su abogado dijo que tenía un elaborado sistema para jugar a la lotería. A diferencia de la mayoría de los contribuyentes, los jugadores profesionales generalmente tienen derecho a compensar sus ganancias con pérdidas de juego y otros gastos.

El Departamento de Rentas objetó argumentando que Jones fue sacando provecho de billetes ganadores de otras personas y que recolectó tickets perdedores para demostrar falsos gastos. Pero la Junta de Apelación Impositiva de Massachusetts dictaminó que los auditores fiscales no se tomaron el tiempo para examinar a fondo los registros de evidencia que Jones tenía en su hogar, y el gran "cobrador" volvió a ganar.

Funcionarios estatales dijeron que han logrado avances en algunas otras áreas. Por ejemplo, en el cruce de información sobre los ganadores de la Lotería con el Departamento de Ingresos, Servicio de Rentas, y otras agencias para ayudar a identificar a cualquier persona que cobra boletos bajo su propio nombre y debe cuotas de manutención por hijos u otras deudas. También se elabora una lista de las personas que recibieron al menos 20 pagos por valor de 20.000 dólares en un año, para ayudar a identificar potenciales "cobradores" de billetes. Esa lista se comparte con el estado y con recaudadores federales de impuestos, el fiscal general y el auditor del estado.

Desde 2001 los funcionarios de la lotería aseguran que trabajaron con otras agencias para recoger U$s 9 millones en impuestos atrasados y pagos de manutención por hijos, de la gente que cobró billetes premiados. Sin embargo, la aplicación intensificada puede tener el efecto secundario de animar a otros deudores deshonestos, a pasar por intermediarios para cobrar sus billetes.

Hace dos años los funcionarios estatales presentaron cargos contra dos sospechosos "ten percenters", por no revelar plenamente sus ganancias en la lotería a los funcionarios sociales, mientras recibían beneficios médicos o de otro tipo. James T. Casey Jr. recogió más de U$s 700.000 en premios de la lotería en tres años, mientras que Frank Basile se hizo de más de 316.000 dólares en billetes premiados en cuatro años, mientras que recibiendo asistencia social.

Pero el caso de Basile -quien argumentó que sus victorias fueron compensados por las pérdidas de juego-, se resolvió con el pago de sólo U$s 7.500 de restitución (menos de la mitad de lo que el estado dijo se le concedió en beneficios para la salud). El caso de Casey está programado para ir a juicio en octubre.
Sin embargo, los fiscales no acusaron a ningún "ten percenter" o "cobrador" local por ayudar a otras personas a que evadan impuestos por cobrarles sus ganancias en la lotería.

El ex tesorero del estado Joseph D. Malone, quien supervisó la lotería como parte de su trabajo, dijo que la lotería no es una agencia de aplicación de la ley y carece de recursos para perseguir a los potenciales infractores. Pero dijo que pensaba que los recaudadores de impuestos federales podrían potencialmente reducir esta actividad, haciendo un ejemplo con alguien en Massachusetts.

El IRS (departamento de rentas) y los fiscales federales ya tomaron medidas enérgicas contra algunos "cobradores".

El año pasado, Gary Boyar -un "Ten Percenter" de Charlestown, fue condenado a un año de prisión y al pago de 43.000 dólares al IRS por evasión de impuestos. Los fiscales dijeron que cobró más de U$s 2 millones en tickets ganadores de otras personas en Suffolk Downs y envió más de 1.700 falsos formularios del IRS usando el número de Seguro Social de su padre muerto. En Texas, otro "cobrador" de la industria de carreras de caballos fue juzgado y sentenciado.

Los funcionarios de la lotería de Massachusetts también requieren a quien cobra un premio, que firme una declaración jurada donde se admite que es el único receptor del pago de la lotería, y no está ayudando a alguien más, a eludir sus obligaciones financieras.

Pero, hasta ahora, los fiscales no acusaron a nadie de mentir en esos formularios, y el IRS dijo que no tiene casos pendientes en el estado al respecto.

Funcionarios de la lotería dijeron que trabajaron con los legisladores sobre una propuesta para ayudar a desalentar el cobro de billetes por estos "profesionales". El proyecto de ley autorizaría a la lotería retener los pagos de premios antes sospechas, hasta que el Departamento de Rentas diera la luz verde para proceder.

Mientras tanto, los componentes de la familia Brudnick se convirtieron en uno de los ganadores más frecuentes de la lotería, según los registros del organismo.

El padre de familia, Robert, primero llamó la atención cuando se presentó en las oficinas de lotería con cinco billetes ganadores - dos por valor de U$s 5.000 y tres más por 1.000 dólares-, en septiembre del 2012. Al día siguiente, el corredor de seguros de 60 años de edad, sacó provecho de otro billete de U$s 1.000. Y cuatro días después, se presentó en la lotería con tres más.

En enero de 2013, su hijo Nathan apareció con otros tres boletos ganadores. Y su hija Ashley con seis boletos ganadores en junio del año pasado.

En total, la familia Brudnick cobró 340 boletos ganadores en dos años en las oficinas de la lotería. En al menos un caso, Robert y Ashley se presentaron juntos para cobrar premios en las dependencias de la lotería, según los videos de seguridad en abril pasado.

Una sociedad en la que Brudnick fue cofundador se vio obligada a declararse en bancarrota en 2006, y el hombre fue demandado por Discover Bank hace dos años, por un saldo impago de una tarjeta de crédito. El caso se resolvió el año pasado. Su agencia de seguros parece que cerró sus actividades; su licencia expiró recientemente y el teléfono está desactivado.

Robert Brudnick confió a un amigo que estaba felizmente jubilado, pero no mencionó las frecuentes ganancias en la lotería. El amigo dijo que no creía que Brudnick fuera un gran jugador, pero quedó impresionado por su notable buena racha de boletos ganadores.

"Me alegro por él", dijo Gerald Hagerty, quien dirige dos empresas de seguridad en Everett y frecuentó a Brudnick durante cuatro años. "Él nunca me mencionó el juego en absoluto".

Funcionarios de la Lotería dijeron que no estaban seguros de cómo los Brudnick llegaron con tantos boletos ganadores, pero sospechan que es posible que consiguieron contactar con los ganadores o con los billetes premiados, a través de las personas que trabajan en los negocios que venden lotería.

Los registros de la Lotería indican que los boletos cobrados por los Brudnick fueron comprados originalmente en más de 170 negocios en Massachusetts -de Peabody a Nantucket-, pero la mayoría procedían de sólo una docena de locales.

Por ejemplo, 23 de los tickets ganadores de los Brudnick en los últimos dos años, fueron de una tienda en Everett, lo que representa un tercio de los principales billetes ganadores de ese negocio. El dueño del comercio dijo que no conocía a ninguno de los Brudnick.

"Nunca he oído hablar de ellos", dijo Carlos Caraballo, propietario del local, y agregó que su negocio no compra billetes de los clientes. "Tratamos de tener la tienda más honesta de los alrededores".

Robert Brudnick también parece estar conectado a otro misterioso afortunado ganador de lotería.

Lisa Carrafiello, que está registrada para votar en la misma dirección en Everett que Brudnick, cobró 157 billetes por valor de U$s 600 o más cada uno en dos años. Las ganancias ascendieron a casi 216.000 dólares. Pero después de cobrar en septiembre del 2012 seis billetes, se detuvo bruscamente su racha de ganancias, mientras que la racha ganadora de los Brudnick comenzó exactamente una semana después.

Mientras tanto, Ashley Brudnick se negó a explicar cómo logró tener 100 billetes ganadores, pero dijo que "usted puede comprar paquetes completos de billetes de lotería (instantánea) por si no lo supiera", apuntó.

En efecto se pueden comprar paquetes enteros de 50 y 300 billetes del tipo raspe y gane si los minoristas los tienen en stock. Pero los registros muestran que Ashley cobró billetes de lotería que fueron vendidos originalmente en más de 70 locales diversos.

"Yo no compro los boletos más sin embargo," dijo Brudnick. "Dejé de hace meses" de hacerlo.

Sin embargo, Ashley se presentó en la oficina de la lotería en Woburn con otro billete de lotería ganador, por valor de $ 1000, sólo hace dos semanas atrás. Y su padre cobró tres billetes más, el 8 de julio pasado.

Después de todo, la suerte en la lotería sigue beneficiando a los miembros de la familia Brudnick.


Fuente: eldiario.deljuego.com.ar
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