Las cosas que no entendemos 01/12/2009 |
Durante un período aproximado de dos (2) meses, tanto el Seniat como la Conalot estuvieron presionando a los Centros de Apuestas para que se legalizaran so pena de incurrir en sanciones de hasta 500 UT. Las campañas contra reloj que publicaban tanto en prensa como en sus respectivos portales, asustaban y preocupaban hasta el mismísimo diablo.
Tanto fue la presión que a parir del 28 de octubre, -podríamos asegurar- que el 95% de los Centros de Apuestas a nivel nacional permanecieron cerrados, luego que culminara la suspensión temporal de sorteos de loterías impuesta por el órgano rector.
Al tiempo, una multitud de propietarios de Centros de Apuestas colmaron la Oficina Única de Registro con miles de carpetas a fin de cumplir con el mandato de Ley, comenzando a presionar ahora ellos a fin de que se les agilizaran sus expedientes y poder lograr obtener el permiso para adquirir la impresora fiscal de apuesta, a pesar de su elevadísimo costo.
Pasaron los días y en vista de que las amenazas de estos organismos se convertían en sal y agua ya que no veían a los funcionarios actuar, muchos propietarios se vieron en la necesidad de abrir sus puertas a fin de llevar algo de dinero para su bolsillo debido a que no recibían respuesta de su inscripción algunos y otros de la impresora que habían ya adquirido, pero no se la habían entregado.
¿Qué sucede ahora?
Ahora los que protestan son los Centros de Apuestas que ya formalizaron todas las exigencias que se les habían impuesto y tienen a su alrededor varias agencias que venden de forma ilegal, sin impresoras fiscales, sin cobro de impuestos y sin el control de las autoridades y para mayor de los colmos, pagaron sus impresoras al precio impuesto y ahora notan como han perdido dinero al ver como los distribuidores autorizados, compiten en bajar sus precios.
Resulta entonces que los que cumplieron con la Ley, ahora salen perjudicados ya que la competencia ilegal los arropa con los beneficios que ofrecen al apostador.
Con esto no queremos decir que estamos en desacuerdo con que los propietarios de Centros de Apuestas que no han cumplido con la normativa trabajen, pensamos que muchos de ellos abrieron por necesidad ya que estaban a punto de quebrar; sin embargo, respetamos a ese otro grupo que cumpliendo con las obligaciones impuestas, se ven perjudicados ya que ofreciendo la jugada de acuerdo a lo que mandan los reglamentos de juego y pagando premios deduciendo impuestos, alejan a cualquier apostador que tiene la oportunidad de jugarle a quien le ofrezca la mejor utilidad.
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