¿Qué fue de Carl Herrera, el primer venezolano en la NBA?

Por en octubre 10, 2018

'¡Amigo!', era el grito en el Toyota Center cuando Carl Herrera emergía del banquillo. El sexto hombre por excelencia de la mitad de los 90, hizo de la plurifuncionalidad su carta de presentación. Potente en el salto, sólido bajo el canasto, cadencioso en las rotaciones, galvánico hacia la tribuna. Un símbolo de la comunidad latina en la era de Michael Jordan, el primer venezolano en la historia de la NBA, un campeón que compartió glorias con Hakeem Olajuwon, Clyde Drexler y Robert Horry. Houston hablaba español cuando 'Amigo Herrera' tomaba el rebote y enterraba la pelota. En Houston, ¿dónde más? Su terruño, su gente. Baloncesto con sabor a arepa. 

De sangre venezolana, Carl Herrera nació en Trinidad y Tobago el 14 de diciembre de 1966. Comenzó a despuntar en el país de sus padres a los 16 años, al enrolarse con Bravos de Portuguesa y emigró a Estados Unidos para ingresar a la Jacksonville Community College y después, a la Universidad de Houston.Claro, su terruño. Su notable desempeño colegial le llevó a ser reclutado por Miami Heat en el draft de 1990 como la 30° selección global. Algunos de sus compañeros de generación fueron Tony Kukoc y Gary Payton. Nada más. Sin embargo, sus derechos fueron canjeados a Houston y los texanos lo cedieron al Real Madrid, donde forjó sus primeros pasos como profesional. En 1991, los Rockets lo llamaron a filas y comenzó su andadura en la máxima liga de baloncesto del mundo. En su primera temporada, apareció en 43 partidos, inició siete y facturó un promedio de 4.4 puntos aunque un notable .516% de campo. Fue en su segundo curso cuando se consolidó como un engrane central en la maquinaria de los Rockets, uno de los equipos que podía opositar al dominio de los Bulls de Jordan: 81 partidos, 12 en el quinto inicial y 7.5 puntos de media.

Y llegó el curso 1993-1994. El exilio de Jordan hacia las ligas menores de béisbol abrió la puerta a la burguesía de la NBA para romper la hegemonía. Al frente de la revolución estaban los Rockets de Herrera, comandados por Hakeem y apuntalados por Herrera, investido en su rol de sexto hombre a tiempo completo; no inició un solo partido de la temporada pero participó en el 90% de ellos en un promedio de 17.2 minutos. Como comparsa de Robert Horry para penetrar en el pick&roll e, incluso, cubrir las ausencias de Hakeem bajo la tabla, Herrera encontró su espacio en Houston. En las industriales y titánicas Finals de 1994, frente a los Knicks, 'Amigo' cumplió a creces: 17.3 minutos, 7.1 puntos por noche, y un exultante .579% de campo, el mayor porcentaje de un jugador de los Rockets en toda la serie. Siete partidos a martillo y porrazo terminaron con el trofeo Larry O'Brien en las virtinas del Toyota Center. El primer campeonato en la historia del equipo. Y Herrera, en la cima del mundo.

El rol de 'Amigo' se mantuvo en la temporada de revalidación, la 94-95, marcada por el regreso de Jordan antes de los playoffs. El momentum no le pudo a los Rockets, que barrieron al Magic en una final sin contestatario. Sin embargo, Herrera no pudo disfrutar en la duela la consecución del bicampeonato, pues una lesión lo alejó de la postemporada. Hasta entonces, 61 partidos, 6.8 puntos y porcentaje de .523%. El hombre de la efectividad. Con el segundo anillo en su mano, Herrera se despidió de Houston y puso rumbo a San Antonio, la ciudad némesis, los Spurs de David Robinson.

Carl Herrera, Houston Rockets

En bando 'enemigo', Herrera decreció sus prestaciones en su primer año (44 cotejos, seis inicios y 1.9 puntos). Eso sí, lastrado por las lesiones. Pero su segunda temporada fue, acaso, el culmen de sus capacidades físicas. Ya con la confianza del coach Bob Hill, 'Amigo' brilló en 75 partidos, 58 titularidades, ocho puntos por noche y 1.3 recuperaciones causadas y .433% en intentos. El camino de los Spurs, no obstante, finalizó al terminar la temporada regular, pues el equipo no superó el corte. La última temporada de Herrera en San Antonio finalizó en los playoffs contra el mítico Utah Jazz de David Stockton y Karl Malone. Sin espacio en la nueva gestión de Gregg Popovich, Herrera hizo las maletas con rumbo a Vancouver y, después, Denver; todo en la misma temporada. A Venezuela volvió con dos anillos, 465 partidos en la máxima liga del mundo, 5.3 puntos de promedio, el reconocimiento perpetuo en los Rockets y la admiración de la comunidad latina.

Desde 1999 hasta su retiro, en 2008, Herrera se entregó en cuerpo y alma al baloncesto venezolano, para su recuperación, su proyección y su bienestar. Militó en ocho equipos diferentes durante ese lapso, hasta terminar su carrera en el Panteras de Táchira. Después de algunos años de preparación, en 2012 tomó el puesto de entrenador de Estudiantes de Guárico y, después, de Gigantes de Guayana. En 2014, su hijo fue requerido por la Interpol por cargos de acoso sexual, sin embargo, siempre defendió su inocencia al acusar una campaña en su contra. En la actualidad, funge como embajador de la NBA, aparece con frecuencia en eventos de los Houston Rockets y los Denver Nuggets e, incluso, ha sido objeto de homenajes por parte del equipo texano. En 2015, posó junto a James Harden y Dwight Howard después de una firma de autógrafos y una presentación en el Toyota Center. Presente y futuro. La estafeta que entrega 'El Amigo', aún reverenciado en Houston y alrededores.

 

 

 

Fuente: www.us.as.com

 

 

 

 

 


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