Vegas Golden Knights en su primera temporada

Por en mayo 23, 2018

Hace ocho meses, allá por octubre de 2017, cuando se hacían las previsiones de cómo sería la temporada de la NHL, la liga profesional estadounidense de hockey sobre hielo, un nombre brillaba por encima del resto: Vegas Golden Knights. El equipo iba a disputar su primera campaña, abría los ojos a la existencia, y era uno de los puntos centrales de la temporada regular que se avecinaba. Temporada regular, digo bien, porque nadie, ni un sólo experto, nadie en las oficinas del club, en el vestuario, entre los aficionados, esperaba que se metieran en playoffs. Ayer ganaban 2-1 el quinto partido de la final de la Conferencia Oeste a los Winnipeg Jets y se clasificaban para jugar la final de la Stanley Cup.

No hay muchos precedentes de tamaña sorpresa en el deporte mundial. No hay ninguno, desde luego, en las cuatro grandes ligas norteamericanas, a saber, NFL, MLB, NBA y la propia NHL. Y habría que acudir al Leicester que ganó la Premier League hace un par de temporadas para hallar un caso que se pueda asemejar. Y, aún así, podríamos estar quedándonos cortos.

Porque los Golden Knights hace un año no tenían ningún jugador. No tenían ningún referente, ninguna victoria (ninguna derrota de las que ayudan a crecer), ningún asidero emocional, ninguna afrenta que vengar. No tenían historia ni memoria. No eran.

Los equipos de expansión de las grandes ligas estadounidenses se forman a expensas de los demás. Es por eso que tardan años en poder mirar a la cara a la pelea por entrar en playoffs. Las dos veces que un equipo nuevo de la NHL jugó la Stanley Cup fue porque todos en su liga eran equipos nuevos, por lo que no cuenta.

Manteniendo los criterios de límite salarial y respeto a los contratos, la nueva franquicia puede escoger a los jugadores que sus rivales no hayan protegido. En esta ocasión, las plantillas existentes de la NHL tenían a un portero y ocho jugadores de campo protegidos, a elegir por cada equipo. Lo que esto significa es que los de Las Vegas sólo podían escoger de entre los restos, así que debían medir muy mucho para seleccionar contratos que no fuera muy gravosos y jugadores menores con ganas de probar que se habían equivocado con ellos.

El resultado fue un grupo de forajidos que ya en diciembre (¡en diciembre!) estaban hablando de ganar la Stanley Cup. Liderados por el portero Marc-Andre Fleury, con su propia historia de éxito y fracaso a cuestas, se comportaron como aquellos que no tienen miedo a nada porque todo lo han perdido ya en los vericuetos de su vida profesional. Y la mezcla ha resultado letal para sus enemigos.

Fue memorable verles competir en la temporada regular. Los equipos de expansión, los que tienen un sólo año de vida, no ganan partidos. Ver que alguno alcance un 50% de victorias resulta toda una quimera. Los Golden Knights se llevaron 51 triunfos en 82 encuentros y se metieron en playoffs.

La ciudad, la sinpar Las Vegas, los adoptó de inmediato. Quizás porque la propia urbe adolece de raíces históricas que la emparenten con otras grandes localidades. ¿Tendría afición propia un lugar conocido sólo por el turismo, por la fiesta y el juego, por el hedonismo disparatado? Pero ¿es que acaso hay vida real en Las Vegas? La hay y, como se demuestra en el pabellón o en las quedadas cuando los Golden Knights juegan fuera de casa, con un orgullo interno que parece gritarle al mundo "aquí estamos, aunque no lo sepáis", justo como este equipo.

Con esta actitud, en las eliminatorias por el título, han arrasado. Literalmente. Barrieron a Los Angeles Kings en un abultado 4-0. Se deshicieron de los San Jose Sharks en un peleado 4-2. Se han cargado a los fenomenales Winnipeg Jets por 4-1. Los tres partidos definitivos fuera de casa. No importa. Nada importa a este grupo sin Dios ni amo.

En la gran final les esperan los Tampa Bay Lightning o los Washington Capitals (3-2 a favor de los primeros, esta noche se juega el sexto encuentro en la capital de Estados Unidos). Cualquiera de ellos sabe que delante va a tener uno de los equipos más increíbles de la historia del deporte.

 

 

Fuente: www.as.com


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